¡Acá manda papá!

En una nueva edición del clásico santiagueño, el Ferroviario fue fiel a la historia y venció por 3 a 2 al aurinegro.

En un entretenido encuentro, que de a momentos fue muy bien jugado, ambos equipos intentaron siempre jugar al fútbol, con un Central más ambicioso y la visita que salía bien de contra.

En una excelente combinación entre Tapia y Pinto, éste último desbordó para que el friense de cabeza abriera el marcador.

El Ferro mandaba en la cancha, pero en una distracción, el delantero visitante ganó la posición y fue derribado en el área.

Penal bien ejecutado, la visita igualaba de manera inmerecida. Luego de la suspensión por incidentes fuera del estadio, el local volvió a la carga y otra vez Tapia de tiro libre, con complicidad del arquero, volvía a adelantar al Ferroviario.

Cuando se terminaba la primera etapa, y en un nuevo descuido defensivo, un desborde de mitre con el posterior centro derivó en el gol en contra del capitán Ferroviario en su intento por despejar; todo quedaba como al principio.

En el complemento Central entró dormido y el aurinegro más ordenado, pero el buen rendimiento del arquero Enzo López, desactivó cualquier intento de la visita. En una polémica jugada el árbitro Cáceres, de pésima labor, cobró mano fuera del área del arquero de Mitre y su consecuente expulsión.

Sin embargo el Ferro no podía aprovechar la ventaja del hombre de más, aunque con el correr de los minutos fue acorralando a los del 8 de abril en su propia área.

Se terminaba el tiempo y en un nuevo desborde de Pinto (de gran partido) le cometieron infracción en el borde del área grande, y Chura Salto, en su regreso al club, hizo un golazo de tiro libre para el delirio de los hinchas presentes.

Solo quedó tiempo para que el polémico árbitro expulse a Tapia por doble amarilla, luego de una escaramuza que obligó hasta la intervención del los bancos de suplentes. Pitazo final y fiesta en el Oeste.
La historia se repitió otra vez.



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