¡Así, no!

Un Independiente en crisis recibía a Central Córdoba que necesitaba sumar de manera urgente. El Rojo salió decidido a llevarse por delante a la vista, que durante 15 minutos solo atinó a correr detrás de la pelota. Luego de ese tiempo parecía que el mediocampo Ferroviario comenzaba a ordenarse (se extraño muchísimo a Cristian Vega).

La tuvo Herrera, pero no sé animó a definir de zurda, demoró y su marca alcanzó a despejar. También lo tuvo el local con un buen centro que Silvio Romero no pudo conectar cuando estaba de frente al arco en el área. Terminaba la primera parte con un justo empate en un encuentro mal jugado.

En la segunda etapa el juego se tornó mediocre, de pocas emociones. El Rojo avisó con un disparo que dio en el travesaño, picó en la línea y salió, y luego el Ruso Rodríguez descolgó de manera brillante un cabezazo que tenía destino de ángulo y red. Coleoni metió mano en el equipo y mandó a la cancha a Chávez por Nuñez, para intentar tener un mínimo peso ofensivo, aunque sacaba al principal generador de juego, y luego ingresó Cure por Galeano.

La pregunta que surge es ¿Cómo se le haría llegar la pelota a los delanteros? Cure se ubicó en posición de volante por derecha. En una buena jugada, Roa desairó a Nani y sacó un tremendo remate cruzado que se coló en el segundo palo del uno Ferroviario. Gol de otro partido, y cuesta arriba para la visita. Joao Rodríguez ingresó por Montenegro, intentando recuperar el equilibrio. Pero en una contra de los de Pusineri con superioridad numérica, Nani marcó un autogol en su desesperación por cortar la jugada de ataque. Segundo tanto y la sensación de partido liquidado. Central volvió a ser un caos, un equipo sin alma, y el dueño de casa aprovechó la ocasión para aumentar el marcador sellando la goleada. Una tarde para el olvido, pero preocupa en demasía que el nivel mostrado no es casual, sino que viene bajo de antes.

Mucho para reflexionar, para hablar cara a cara, enojarse, sincerarse, y UNIRSE para sacar el barco a flote, que quedan once fechas todavía.