Derrota que duele

El Ferroviario tenía la responsabilidad de salir a buscar el partido desde el primer minuto, tenía la obligación de ganar ante un rival que no venía bien y al que se le fueron jugadores importantes. Sin embargo Central regaló un tiempo.

El desempeño del local durante la primera mitad fue realmente preocupante. Por suerte el Halcón de Varela tampoco propuso demasiado y se fueron al vestuario en cero. Al igual que frente a Villa Mitre en Neuquén por Copa Argentina, el equipo salió con una actitud distinta en el segundo período.

Fueron 15 minutos de presión constante del Ferro, que directamente no dejó salir del área a su rival. Sin embargo, cuando dominaba el partido, el local se durmió en defensa, el rival lo aprovechó con un desborde por derecha, centro atrás, un poco de fortuna con el rebote, y Fernández la colocó abajo al costado de un palo; nada que hacer para el Ruso Rodríguez. Mazazo para Central, que cuando todavía no lograba reaccionar, en una jugada calcada, Merlini estiró la ventaja; baldazo de agua helada.

Lo más preocupante de todo fue la actitud de los últimos minutos de juego. El equipo transmitía desde el campo de juego que el partido estaba definido, y faltaban ¡15 minutos! Solo la voluntad de los ingresados Núñez, Melivilo y Valencia, más la habitual entrega de Vega y Herrera generaban una mínima esperanza.

Recién sobre el final, justamente Johnatan Herrera, capitalizó una pelota en el borde del área para definir fuerte y abajo, estableciendo el descuento. Restaban los tres minutos de adición y la diferencia era mínima, sin embargo el Ferroviario no supo generar otra jugada de peligro. Preocupante derrota, por el juego, por regalar un tiempo nuevamente, y por la actitud después de los goles de la visita.

Mucho para trabajar y reflexionar, porque de esta manera, no se puede jugar.