¡Huevo y corazón!

Como dice el dicho “a la historia la escriben los grandes“, y a pesar de que todavía queda mucho camino por recorrer de cara al ascenso, sin dudas este plantel quedará en la memoria de los hinchas ferroviarios. Cómo no identificarse con estos jugadores que intentan jugar un buen fútbol, y que cuando las cosas no salen, derrochan personalidad, entrega, corazón, ¡HUEVOS! y esa combinación de fútbol y carácter dio sus frutos nuevamente.

En un partido parejo, que se asemejaba a una partida de ajedrez de a ratos, los equipos no podían sacarse diferencias. Central Córdoba manejó el balón durante gran parte del primer tiempo pero sin lastimar, luego Platense se adueñó del balón y generó una seguidilla de jugadas que llevaron peligro al arco defendido por Taborda, sin embargo la poca efectividad y la enorme figura de Vera Oviedo frustraron los intentos del local.

El segundo tiempo se jugó con una tónica similar hasta que Coleoni movió el banco. Ingresó uno de los jugadores clave del partido, Pablo Ortega por Melivilo y luego Diego Jara en lugar de Bay, dando muestras claras de que el Ferro se iba con todo al ataque.

El Calamar se animó un poco más pero con poca claridad y fue allí donde emergió la gran figura del segundo tiempo, Nahuel Luján. El cordobés marcó el ritmo del complemento, y con su gambeta endiablada volvió locos a sus marcadores ya que o los eludía, o le cometían infracciones. Y sobre los treinta minutos Luján agarró el balón en campo propio, se escapó de dos marcas y puso un pase delicioso, milimétrico para Orteguita que había realizado un excelente movimiento al picar desde atrás por medio de los centrales y definió de manera perfecta por encima del arquero local, GO-LA-ZO.

Quince minutos de nerviosismo que se hicieron eternos hasta el final, con Central aguantando bien y errando dos jugadas de gol realmente increíbles en los pies de Ramírez y Jara. Y así llegó el pitazo final de Vigliano, locura total de los más de 100 hinchas ferroviarios presentes a pesar de la prohibición, que saltaban y reconocían a estos gladiadores que dieron el batacazo y lograron, fuera de casa, una clasificación inolvidable a semifinales por el segundo ascenso.

Créanme, ¡no hay nada más lindo que ser hincha de Central Córdoba! Que venga el próximo rival nomás, que con este equipo aprendimos a soñar despiertos.



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