Se ganó un punto

¿Se puede ganar un punto en estos momentos jugando de local?

Sí, definitivamente.

Porque a Central en la noche del sábado no le salió nada; en realidad una. El planteo de Coleoni generó mil interrogantes; lo que parecía ser un esquema clásico con un armador, un media punta y un referente de área terminó siendo otra cosa muy diferente.

Arriba jugaron Herrera por el centro y Rodríguez y Núñez abiertos, mientras que en el medio estaban Meli Vega y Galeano. Sin embargo de a ratos, el capitán Ferroviario se metía entre los centrales como último hombre en una línea de tres, adelantando los laterales. Seguramente el sistema desconcertó a Banfield, pero también a todo Central Córdoba. Primer tiempo apático, muy disputado, pero sin situaciones de peligro. Central intentaba pero carecía de peso ofensivo, mientras que la visita, que goza de una de las defensas más sólidas del torneo, de a poco se sentía más a gusto con el trámite. Sin embargo en un centro, el Ruso Rodríguez dejó la pelota picando en el área y fue aprovechada por el marcador visitante Juan Rodríguez. Cuesta arriba ante un rival que cierra muy bien sus filas y sale rápido de contra.

El Ferroviario no generaba nada en ataque, y solo con actitud provocó tibias aproximaciones en los minutos finales de la etapa inicial. En el complemento el “Sapo” rearmó el equipo con los ingresos de Miracco y Alzugaray por Joao Rodríguez y Meli (ambos de muy flojo rendimiento) y paró un 4-4-2. El local tenía la posesión de pelota, lo que no generaba molestias en las visita, ya que seguía careciendo de profundidad. Pasaban los minutos y Banfield se dedicaba a esperar, mientras que Central Córdoba solo mostraba jugadas aisladas con cierto peligro, tanto de Alzugaray como de Bay. Solo un error podía revertir la historia, lo que sucedió a cuatro minutos del final. Centro sin mucho peligro, un defensor peinó el balón descolocando a un compañero mejor posicionado y la pelota le quedó a Miracco, que sacó un verdadero misil al primer palo defendido por Arboleda estampando la igualdad.

Desahogo en el Oeste, y minutos finales para el infarto. El Ferro iba con todo lo que tenía, mientras que el “taladro” de contra encontraba espacios y desperdició dos jugadas clarísimas de gol. Podría haber sido para cualquiera de los dos en el epílogo, más aún cuando Linares reventó el travesaño del Ruso en la última de la noche; por ello dio la sensación que el Ferroviario ganó un punto con el empate final.